jueves, diciembre 16

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Ella está sentada en el balcón,y lo mira.No lo puede ver del todo,una suave cortina lo impide,no puede ver su rostro,pero no importa,lo escucha,lo siente.
En frente,un piso en diagonal de él,se encuentra Manuela,con un pañuelo sujetandole el pelo y un saco rescatado del olvido de un cajón con olor a naftalina.Lee.Baah,leer,es una escusa para escuchar al saxofonista.
Poca a poco cada nota la enamora y el misterio la consume.Subconcientemente sabe que se enamora falsamente...se enamora de una fantasía y por eso ese amor no es un problema,ella puede sentarce ahí,en el balcón,imaginando su rostro y cada facción de él,sin temor a que la vaya a lastimar.Ese sujeto no sabe que ella existe y por lo tanto Manuela puede ser la expectadora silenciosa a sus anchas.
El saxofonista esta dejando ya de embriagar a la noche con su música,el repertorio termino,y sale a fumar al balcón.Manuela lo observa bajando nuevamente a la tierra,un poco desilucionada al verlo,y poco a poco,ella desaparece y yo vuelvo a a ocupar el asiento del balcón de la casa de mi abuela en espera de otro concierto clandestino.

clik,clik,you

3 comentarios:

  1. ¡Y entonces que lo devore con la mirada!
    El amor silencioso (aunque sea de un solo lado) es el mejor querida,
    Bises

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  2. De película :) un saxofonista, ¡qué bien! me gusta el saxofón, y los músicos. Sigue así, quiero saber qué pasará. Un beso enorme

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